Lo Pintoresco del Transporte Rural, El Jeep Tradición en Riesgo de Desaparecer

22 febrero, 2017

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En la apertura de tierras de producción a principios de siglo pasado, la zona hoy reconocida como patrimonio de la humanidad, se ve enriquecida con un nuevo medio de transporte que colaboró con la forma de producción de la región cafetera; así el movimiento de mercancías que hacían los campesinos en su travesía por caminos intransitables se ve acompañado por el Jeep (ya que sólo las mulas de entonces garantizaban su recorrido desde lo más profundo del monte) que surge desde lo espeso de la montaña hasta la civilización naciente.

Una vez cumplido el primer tramo y en algún blanco de la espesura, hacía entrega de su producido la mula al jeep, que lo transportaba a los centros poblados, a los mercados y centrales de abasto. Este maravilloso medio de transporte, construido para la Segunda Guerra Mundial y que se considera todo terreno, toma su nombre jeep al G.P. general propose, según la historia; también se dice que el nombre salió de la tira cómica de Popeye el marino (1930) en el cual había un personaje que podía llegar a cualquier parte y cuyo nombre era Eugene Jeep y este fabuloso vehículo lo lograba.
Ha tenido muchos adjetivos desde las mulas metálicas, porque reemplazaron a las mulas verdaderas, así como también la cabra de cordillera ya que trepa por caminos insospechados.

Tiene una hermosa figura, con ojos tristes y gran colorido, lleva más de sesenta años al servicio de los campesinos para diversos tipos de transporte como productos agrícolas, transporte de materiales de construcción y hacer el recorrido de los chicos a la escuela de la vereda completando así hasta mil kilos de carga, 12 pasajeros sean humanos o no, pues también es empleado para llevar gallinas y cerdos.

El jeep es considerado como parte de la identidad cultura regional, fue y sigue siendo el medio de transporte doméstico de muchas veredas en nuestros municipios y también ha sabido ganarse su espacio en la oferta turística mundial. No es difícil que muchos visitantes prefieran tomar su viaje hacia los altos de Cocora o solicitar ese servicio de transporte hacia el río La Vieja y allí disfrutar de un día de travesía en el balsaje, elección que forma parte ya del pintoresco recorrido por la oferta turística de la región cafetera.

Por las rutas de café, nos encontraremos con el jeep cargado de racimos de plátano, bultos de naranja o de hermosos racimos de banano magistralmente arrumados por las manos de los hombres que toda la vida han hecho este oficio; también lo vemos a la vuelta de la tarde tipo 5 pm cuando el sol de los venados nos ofrece un maravilloso atardecer, estarán estos mismos jeep trayendo un yipao de campesinos que terminaron su jornada y vuelven a casa.

Su mecánica es sencilla, con innovación para la época al ofrecer lo que se llama 4 por 4 también conocida como “la baja”, que da la garantía de subir a donde sea necesario en lluvia o con sol, y algunos propietarios lo apodan también con el alias de “el cariño verdadero”, pues hace fácil la vida en el campo.
Con la declaratoria del territorio cafetero y sus manifestaciones culturales como patrimonio en riesgo, el jeep está reconocido como parte del paisaje, como transporte público agrícola y de pasajeros. Hoy se ve amenazado por las normas de tránsito que obligan a cumplir muchos requisitos que por su condición de campero de la década del 40/50 del siglo pasado, resulta casi imposible de adecuar.

Cada propietario cuida su jeep como a la niña de sus ojos pues éste tiene el sello personal de quien lo conduce, usualmente se le reconoce por llevar un caballo en su trompa, una aplicación de cuero en la puerta, o un cisne plateado como agüero familiar; en fin, el jeep es una muestra de la riqueza cultural que nos lleva a la finca, al río o la montaña, de paseo o de trabajo. Allí se va sentado o parado (posición que aun cuando muchos consideran peligrosa), lo cual produce el mayor placer de ver el paisaje y percibir los olores de la naturaleza, sensación que se convierte en una maravillosa promesa para quienes nos vistan y sobre todo a quienes se arriesgan al disfrute de lo nuestro, así el jeep forma parte de este paisaje y de nuestra tradición y es una de las experiencias más recordadas y referenciadas por el turismo rural.

Como reconocimiento de la manifestación cultural y de tradición, Armenia creó el desfile del yipao con tres categorías básicas: transporte de café, de productos agrícolas y el trasteo. Este desfile que se realiza en el marco de las fiestas aniversarias de cada 11 de octubre, convoca a multitudes. Esta tradición se ha extendido a otros municipios y lo que busca es que se valore el vehículo como medio de producción, así como pretende evitar de alguna forma su desaparición.
Dentro de todas las ofertas de LO PINTORESCO DEL TRANSPORTE RURAL de la zona cafetera, EL JEEP forma parte de la identidad y la tradición de todo un pueblo o cultura cafetera, que está en riesgo de desaparecer.

Escrito por admiNature -