Filandia Quindío, refugio para amantes del silencio y el buen sabor

21 febrero, 2017

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Arq. María Eugenia Beltrán F.

Con hermosos y exuberantes paisajes que nos llevan al deleite y la frescura de un aire puro, por caminos llenos de magia y biodiversidad se encuentra el municipio de Filandia donde paz, belleza y amabilidad son sólo una invitación para el disfrute de este paisaje que le ha otorgado el calificativo de Colina Iluminada de la Región.

Por el recorrido desde la Autopista del Café en un corto trayecto se puede apreciar la hermosa reserva natural de Barbas Bremen, desde allí se ofrece acceso a recorridos cortos para disfrutar de los valores ambientales que permitirán el conocer de especies forestales nativas, avistamientos de aves y del mono aullador, cascadas de aguas cristalinas donde con un refrescante baño se podrá recibir una lección de recuperación en los corredores ambientales de la zona.

Las manifestaciones culturales están presentes en la arquitectura tradicional muy bien conservada o respetuosamente intervenida, para adecuarse a las tendencias de vida del nuevo siglo; sus hermosos balcones de ventanas y contra ventanas, barandas de macana, puertas, contrapuertas y postigos que conforman el escenario ideal para disfrutar en sus locales de primer piso del marco de la plaza, un exquisito café el cual sedujo a los evaluadores de la UNESCO para dar su apoyo a la inscripción en la lista mundial de patrimonio de la humanidad en la categoría de paisaje cultural cafetero.

El natural carácter de sus pobladores, amables y siempre atentos a servir, hacen de este territorio un excelente espacio para cultivadores de café y de variados productos agrícolas tales como tomates, flores, frutales y hortalizas ya que en este clima se dan de forma casi espontanea.

El templo María Inmaculada, resulta un atractivo como el mejor ejemplo de la arquitectura de bahareque, sus columnas son árboles de barcino de 15 metros de altura que han mantenido en pie la casa del Altísimo por más de 110 años y ha resistido varios sismos a pesar de que en el último sufrió a causa de no tener la casa cural para acompañarle, pero logró superar las dificultades y hoy continúa siendo el espacio de convocatoria para la feligresía en las distintas épocas de celebración y participación colectiva como la Semana Santa y la Navidad, para el recogimiento y turismo religioso.

En época reciente Filandia levantó una hermosa estructura, “El Mirador”, construida en mangle rollizo extraído de San Bernardo del Viento en la costa Caribe, con una altura de 34 mts hasta la cúpula y con nueve niveles que reflejan la historia de nuestros fundadores, ofrece a los visitantes una vista panorámica de 360° de hermosos paisajes y tonalidades de verdes donde se pueden apreciar 25 municipios de los departamentos de Quindío, Caldas, Risaralda y norte del Valle.

El municipio cuenta además con miradores naturales desde donde apreciamos las llamativas terrazas que otrora habitaran indígenas quienes han dado al país ejemplares de oro de gran representación como el poporo de cuatro bolas. Este territorio aún guarda muchos secretos arqueológicos por descubrir.

El turismo que ha generado el atractivo de este pueblo también ha permitido el florecimiento del sector de servicios donde los restaurantes de fina cocina ya posicionan sus platos, acompañados por las hermosas artesanías en cestería ampliamente reconocidas por su tejido artesanal, elaboradas a mano por familias que conservan esta hermosa tradición de generación en generación y variedad de productos diseñados con fibras naturales, entre ellas, diferentes clases de bejuco, guasca, semillas y hojas secas en llamativos y variados diseños.

Ahora la región cuenta con una nueva oferta cultural, el “Centro de la interpretación del bejuco al canasto”, un espacio-museo donde se puede apreciar y conocer de manera gráfica el proceso evolutivo del bejuco, materia prima con la que se elaboran los objetos artesanales que engalanan cada dos años, en el mes de junio las fiestas del canasto en homenaje a los artesanos locales.

También, desde hace varios años, cada 20 de julio, Filandia viene desarrollando el “FESTIVAL CAMINO DEL QUINDIO”; en él se recrean las épocas de sometimiento, conquista, república, independencia, arriería y tesoro Quimbaya. En el desfile participan alrededor de mil personas y durante tres días se realizan actividades culturales que vinculan las comunidades urbanas y rurales, dan a conocer la variedad de productos y gastronomía tradicional y preparan el civismo local para las “FIESTAS ANIVERSARIAS” que se celebran el 20 de agosto con una variada programación artística y cultural, concursos y homenajes, que transitan la calle del tiempo detenido.

Filandia se ofrece como un excelente “refugio para amantes del silencio y el buen dormir en hostales urbanos adecuados en casonas tradicionales de patios empedrados, adornados con macetas florecidas de novios y begonias, pero también los hay rurales que ofrecen maravillosos paisajes de bosque nativo pintado con yarumos entre corredores biológicos protegidos y por supuesto, ganando cada día un reconocimiento por el buen sabor que se cocina en los nuevos restaurantes locales.

Haga una apuesta por el placer de ser feliz en Filandia, Quindío.

Escrito por admiNature -