Creatividad hecha a mano, genera identidad quindiana

15 febrero, 2017

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María Eugenia Beltrán Franco.
Arquitecta,historiadora.

Cuando compramos una de las artesanías que se nos antoja en los recorridos por los pueblos del Quindío, estamos reconociendo la creatividad de las manos de hombres y mujeres quindianos, apoyamos la conservación de los saberes tradicionales y ponemos en valor los oficios de nuestros abuelos, tal como lo hizo la Unesco al vincular las manifestaciones culturales de nuestro Quindío, al patrimonio inmaterial de la Humanidad.

Resulta gratificante hacer un recorrido por las artesanías que dan identidad a cada uno de los pueblos. Iniciamos en Salento que es nuestro municipio con mayor oferta turística y que con su Calle Real engalanada por muchos comerciantes ha dado un toque internacional a la oferta; sin embrago, es urgente identificar nuestro aporte a ello pues Salento y sus comerciantes, ya sean independientes o desde la aldea del artesano, producen una inmensa variedad de objetos como collares de semillas, flores inmortalizadas en resinas, retablos con fachadas de las casas tradicionales de la región, pero también los que recuerdan el salón de billar de la esquina, o la fonda montañera. La oferta de tejidos es amplia, ruanas y ponchos hechos por las mujeres de la zona, se ofrece joyería innovadora y de gran factura creada por jóvenes diseñadores con un local de maravilla, decorado con maderas rústicas y excelente iluminación donde además se podrá ver cómo se fabrica el pedido con el manejo de perlas y piedras semipreciosas. En Salento se compran excelentes sombreros (los hay para todos los gustos), así como carrieles de piel natural con los 12 bolsillos que obligan (9 en los fuelles y tres secretos); los yip Willis y las chivas muy coloridas, pero también las tallas en madera, calados y frisos, representaciones de la arquitectura campesina, las hamacas blancas con fleco o las tradicionales de rayas, de tal forma que resulta imposible resistirse a comprar en estos almacenes al recorrer sus calles.

Filandia ya se posiciona con una oferta un poco más especializada puesto que por tradición los artesanos ofrecen productos elaborados con juncos, canastos, carteras y un universo de objetos de cestería, lámparas, individuales, centros de mesa, flores, cortinas entre otros. Los tejidos de este municipio son otra alternativa, los flecos de macramé, los tejidos de frivolite recuperados por las tejedoras lugareñas que hoy enseñan a la siguiente generación para conservar los saberes de las abuelas.

Artesanos de la madera han elaborado los avisos de las tiendas locales y ofrecen también allí escuela taller, que al igual que los artesanos de los totumos “TARRALI”, se decidieron por este municipio para ubicar su producción. Éstos se destacan por su creatividad ya reconocida, así como por sus objetos utilitarios y de recordación que están muy bien posicionados.

Quimbaya, es reconocida por sus artesanías de talla en guadua, es así como la Aldea de los Artesanos a la entrada del parque agropecuario Panaca es una excelente vitrina donde seguramente encontrará en qué invertir sus anhelos: la joyería en plata confeccionada por mujeres y jóvenes bajo la tutela de una experta en diseño, fabrican réplicas de la orfebrería de la cultura Quimbaya, pendientes, alfileres, anillos, brazaletes y un sin número de figuras con identidad. Los faroles ya son parte de la producción de todo el año, se compran para diciembre antes de que se acaben los de las imágenes favoritas, todo ello confeccionado a mano por familias locales. Las colchas de retazos, cojines o pie de cama que nos recuerdan el hogar que añoramos, las cortinas de cerámica que forman paisajes o figuras de nuestra región como loras, colibríes o barranqueros también son de maravilla.

En Montenegro las artesanías de guasca, ponen en evidencia la creatividad que las manos campesinas sacan provecho al residuo de la mata de plátano, las hojas debidamente secas son la materia prima para la confección de hermosos diseños de cajas y cajitas para múltiples usos, pero también los portafolios, agendas y carpetas para eventos ya son parte de la identidad regional. Los pesebres confeccionados con cáscara de naranja seca, hermosamente trabajadas y con el olor cítrico que enamora, cierran la oferta de este municipio.

Circasia, nos ofrece una escuela de costura conocida como “Colcha de Retazos”, el Banco de Telitas, que permite ofrecer en cada feria delantales, caminos de mesa, frutas y gallinas rellenitas, móviles y apliques que adornan la navidad o sirven para cualquier ocasión. En fin, maravillosas confecciones de las mujeres cabeza de hogar, desplazadas o simplemente mujeres laboriosas del pueblo ocupan su tiempo en la conservación de la tradición remendona.

Calarcá, cuenta con el club Tejedoras de Sueños, un grupo de mujeres de todas las edades, que cultivan la tradición de los costureros y confeccionan tejidos y calados, el taller de Guaycamarintia fabrica artesanías utilitarias en guadua exquisitamente trabajada, recipientes para la mesa, adornos, lámparas, placas conmemorativas, portafolios y elementos de oficina con diseño exclusivo que han ganado reconocimiento de una entidad tan importante como Artesanías de Colombia. La tienda del Mariposario cuenta con mariposas hermosamente recreadas en distintas formas y matices: aretes, colgantes, móviles, postales, camisetas y gorras, también existen insectos elaborados en resinas a manera de pisapapeles, recordatorios etc.

Armenia, ya presume en sus almacenes de la Calle Real hoy Cielos Abiertos, una variedad de tiendas de artesanías, así como la de los latoneros; impresionantes creativos en el vecindario de la estación del ferrocarril quienes en las hojas de lata dan vida a insectos maravillosos, hormigas, saltamontes y mariposas de variados tamaños que adornarán balcones, patios o fincas y aportan ese carácter excepcional a quienes les valoramos y no dudamos en darnos una pasada por esa falda que sube de la estación del ferrocarril hacia el parque “El Bosque”.
Terminando el recorrido por la ruta de los pueblos de la cordillera, Pijao ofrece una escuela taller de confecciones patrocinada por la alcaldía y funciona en la antigua plaza de mercado en la que pone en escena una sensacional feria permanente de artesanías hechas por las mujeres y artesanos, toda clase de creatividad en manos de tejedoras, las colchas de retazos, los manteles de centavitos o yoyos coloridos, las muñecas de tela de melucha, los retablos de madera, la cerámicas locales etc.

Córdoba se ha caracterizado por la artesanía de guadua, la tradición hace mérito y aun cuando don Jair Londoño quien fuera el artífice de la promoción de este arte ya no está, su taller está abierto al público, con las maravillosas obras realizadas por muchos años de trabajo y dedicación que cuentan en sus formas y colores toda una historia de vida.

Escrito por admiNature -